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Vistiendo un Rancošky

El Rancošky es una vestimenta folclórica de Selenča (📣 Salencha), una villa en su mayoría eslovaca, situada en la provincia de Vojvodina (aún no sé como se pronuncia bien). Aunque este tipo de vestimenta ya no es utilizada en la actualidad, es parte de la indumentaria tradicional de la cultura eslovaka.

El Rancošky tiene 3 variantes: el de uso cotidiano, eventos y el nupcial😱  ¡Que también lo usé! a ver si no me salo por andar usando vestido de bodas prestado😁 . Pero como mencioné, estos trajes ya no se utilizan, lo que si noté fue una que otra señora anciana vistiendo el de uso diario, pero en color negro y con muy bonitos bordados.

Quien me vistió fue un muchacho super buena onda que estaba realizando sus estudios en folclore y él trajo todo el vestuario como los accesorios, a excepción de la falda que fue prestada y los zapatos (Zepky) que me fueron regalados anteriormente.

A la hora de vestirse.

Es un proceso complicado porque son muchas capas las que te ponen, cuando piensas que ya acabaron te agregan otra capa aún mayor a la que ya traes, principalmente en la parte de abajo, para lograr el efecto de abultado de las enahuas.  Les diré que es muy difícil agacharse porque sientes que vas a perder el equilibrio y  ahí te encargo para levantarte. Como dato curioso les diré que la falda guarda una pequeña bolsita secreta para guardar el trago o una pequeña arma, pero en general era usada para guardar el monedero 😒  (buuu).

Como en la mayoría de las culturas, esta vestimenta tradicional es hecha a mano y son costosa. La que yo vestía, en lugar de perlas y diamantes tenía cuentas y lentejuelas, pero al igual hermosa.

Las variantes

En general, ésta vestimenta es igual para los 3 tipos de variantes que les mencioné (uso cotidiano, eventos y nupcial) lo que va cambiando son las capas que se le van agregando; con algo de variedad en los diseños, pero eso sí, cada vez más estrambótico.

Lo que también difiere son los tocados, al inicio son cintas bordadas, luego pañuelos y el de boda va con una corona muy vistosa que se me asemejó a las de las tehuanas de Oaxaca.

Vestir el Rancošky fue toda una experiencia de la cual me sentí grandemente agradecida ya que vi, sentí y vestí la cultura de alguien más.

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