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Rompiendo la piñata en Selenča

Aunque la Navidad acaba de pasar hace escasos 4 días en el resto del mundo, aquí en Serbia dicha fecha no se celebra si no hasta la primera semana de enero, esto debido a que la religión predominante aquí es la ortodoxa, y esta se rige bajo el calendario juliano, que difiere del calendario gregoriano; el cual es utilizado por la gran mayoría del mundo.

A pesar de ello, en esa fecha viajamos para visitar a los padres de Daniel (mi novio) en una villa eslovaca a las afueras de Novi Sad, Serbia. Sus padres profesan la fe católica, y en la villa se practican 3 tipos de religiones; la ortodoxa, católica y evangélica. Por lo que sí existe la tradición de ir a visitar a la familia en estas fechas (si se es católico).

Antes de irnos a la villa pregunté sobre el código de vestimenta, ya que en México todos estamos acostumbrados a embarrarnos en Coppel con el propósito de sacar los mejores trapos para las posadas, y yo pues traía mi vestidito ahí ocupando espacio en la maleta, todo para que me dijeran que el protocolo era andar con ropa normal (o al menos no desnudo 😁) cenar y dormir.

Y yo con mi boca de😮 , cuando en México estamos acostumbrados a todo un sin fin de rituales navideños (compras de último minuto, regalos, adornos, posada, piñatas, buñuelos, tamales…).

Y así fue, tuvimos una cena normal, para nada extravagante, eso sí, Ana (la mamá de Daniel) había preparado galletitas y postres navideños. Y luego a dormir, y ya esa fue mi navidad, eso sí, con mucho frío.

A parte de ello, a las 11 a.m. fuimos a la iglesia católica para ver la representación de una pastorela. Estuvimos como 10 minutos debido a que el clima estaba muy frío para mi y las actuaciones no eran nada buenas 😁.

Una noche antes de navidad me puse a improvisar una piñata con la ilusión de llevar un poco de mis tradiciones al extranjero, pero nada, la piñata no se secaba debido al terrible frio (-4ºC), no tenía papel chine, creppé o algo colorido y lo peor es que no tenía ni siquiera las habilidades para hacer una piñata decente.

No pudimos quebrar esa noche la piñata, pero si lo hicimos al día siguiente. Aunque la dichosa piñata se veía horrible, funcionó y al menos pudimos hacer algo diferente en esa víspera navideña.

No me quejo de mi navidad aquí en Serbia, he tenido navidades peores, lo catalogo como algo diferente, y bueno, que estoy consciente de que estoy en otro país e imersa en una cultura que difiere totalmente a la mía, así que no me amargo 😊 .

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