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La materialización de los sueños

Todo comenzó con una idea intangible, una idea alimentada por la inconformidad y el anhelo de ver más allá.
Como cualquier proyecto, este de irme a otro país se me hacia tan lejano y tan difícil.
Dentro de esta aventura existen 3 grupos de personas involucradas, que sin la cuales no hubiera sido posible.
Aunque siempre quise hacer esto por mi misma, no puedo negar el echo de que la materialización de mi sueño no fue sólo cosa mía.

 

Mi familia:
Sé que es un cliché agradecer a la familia, pero es que estos jugaron un papel importante. Me la hicieron posible e imposible.
Fueron ellos los que decían que “Pa’qué me iba” que me iba a morir allá, que si no sabia ni cocinar a qué iba. Pero también fueron los que aportaron el dinero y recursos para que yo pudiera llegar hasta allá.
Los que cuando se me olvidó mi pasaporte en México se movilizaron en toda una odisea para que yo lo tuviera en mi mano.
Donde mi madre, la que es cero aventurera y que de chiquitos nos ponía a revisar la casa para ver si no se había metido un violador o ratero, la que me empujaba a seguir creyendo y trabajando hasta ver el cumplimiento de mi sueño.
Los que siempre me apoyaron con sus mensajes y publicaciones  en Facebook y nunca reprocharon porque yo y no ellos.

 

Mis amigos:
Dicen que los amigos siempre están ahí para darte apoyo incondicional. Pero no todos te envían un sobre con dinero para ayudarte en esos sueños “guajiros”. Y más cuando sabes que no tienes amigos que les sobre el dinero, o que estiren su mano para que sus padres le den. Son personas esforzadas, trabajadoras y algunas ya con familia que muy bien pudieron haber utilizado ese dinero para destino de sus hijos.

 

Mi ex-jefa y amiga:
Recuerdo que cuando comencé a trabajar con ella me costaba tanto permanecer ahí, el ambiente no era el mejor para mi, no estaba acostumbrada a esa cantidad de estrés y entorno laboral.
Ella siempre ha sido una persona extrovertida, platica con todo el mundo y trata de compartir su fe.
Yo era lo opuesto a ella, mas reservada e introvertida. Pero fue esto lo que hizo que creáramos un lazo. Ella se ponía a platicarme de su vida, que hasta ese punto estaba “bien vivida” como quien dice. Un día les platicaré más de ella.
Fue ella la que me dijo “¿a ver Karen, qué te falta?, que yo quiero ayudarte en tu sueño”
Sè, que como las personas dicen, es una persona de fe o “religiosa” como podrían etiquetársele en este siglo. Y eso fue lo sorprendente; una persona que no tenía ningún lazo sanguíneo u obligación ayudando a su prójimo en una “aventura” (como solía decirlo mi hermano).
No sólo me pagó el viaje redondo de avión a más de 5 mil millas de distancia, si no que fue ahí, en su empresa donde tanto me costaba estar, donde se moldeó mi carácter para lo que seguiría en Irlanda.
Fue ella también la que viajó no se cuantas horas para darme el pasaporte en mi mano.

La experiencia ya pasó, la recuerdo y escribo de ella porque está fresca y porque ha sido parte fundamental de mi vida. Ahora, a una semana de haber llegado ya estoy planeando lo que sigue aquí, porque después de haber visto tanto se que no debo de quedarme parada.

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